Los tres ficheros de morosos más importantes en nuestro país son ASNEF, RAI y Experian, en los que se reflejan todos aquellos impagos a entidades financieras y de crédito, y a los que acuden todas estas entidades antes de autorizar cualquier tipo de operación financiera con un cliente.
Aunque la mayoría de los ciudadanos se enteran de su presencia en estos ficheros de morosos cuando van a pedir un préstamo a una entidad que, evidentemente, se lo deniega, todos tenemos el derecho de informarnos sobre nuestra presencia, o no, en ellos.
Porque pasar a integrar uno de estos ficheros de morosos es relativamente sencillo. Basta con tener un impago en cualquier operación financiera para entrar en la lista, por lo que si en cualquier momento has dejado de pagar una cuota de cualquier préstamo o cualquier operación de financiación, es probable que estés en uno de estos ficheros.
Y estando en ellos puedes estar seguro de que las entidades de crédito habituales, como los bancos o cajas, no te concederán ningún crédito o préstamo, para lo cuál tendrás que recurrir a las agencias de intermediación que gestionan operaciones de alto riesgo.
Sin embargo, nada es gratis en esta vida, y el hecho de que concedan un préstamo a un integrante de un fichero de morosos tiene un precio adicional, que suele venir en forma de un tipo de interés mayor. Además, si se decide firmar con una de estas empresas de intermediación es conveniente revisar detalladamente todas las cláusulas del contrato porque no son entidades supervisadas por el Banco de España.
Y al no estar sujetas a esta supervisión pueden aplicar las cláusulas que consideren oportunas, siempre dentro de la legalidad, claro está, pero todas aplicables en caso de impago. La más habitual es la de embargo de bienes por tan sólo un impago, situación que ha llevado a la ruina a mucha familias.
Por tanto, aún cuando la presencia en un fichero de morosos, ya sea ASNEF, RAI o Experian, nos lleve a la solicitud de un préstamo a través de una agencia de intermediación diferente a un banco o una caja, hay que tener un cuidado especial antes de firmar cualquier contrato o vinculación.
