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Reunificación de deudas

Seguro que has oído una y mil veces el concepto de reunificación de deudas, y habrás escuchado opiniones en contra y opiniones a favor, ventajas y desventajas de esta figura financiera, y que te habrás preguntado si podría serte útil en una situación financiera compleja.

La reunificación de deudas, como su propio nombre indica, implica la reunificación de varios préstamos en uno sólo, con un tipo de interés más bajo, un plazo de amortización más alto, y, por tanto, una cuota mensual a pagar más relajada, facilitando la situación financiera del contratante.

Pero, ¿cómo funciona en realidad?

Si una persona tiene varios préstamos, por ejemplo, financiación de coche, tarjetas de crédito, préstamo personal y préstamo hipotecario, puede proceder a la reunificación de deudas, colocando todos los préstamos bajo el paraguas de un préstamo hipotecario nuevo.

Para ello se cancelan todos los préstamos anteriores y se solicita un nuevo préstamo con garantía hipotecaria para poder cubrir todos los préstamos anteriores y la comisión del intermediario. Entonces, la reunificación de deudas formaliza un crédito hipotecario al uso.

Los gastos que genera la reunificación de deudas son, por tanto, todos los gastos de cancelación de los préstamos que ya existían, y los de novación del nuevo préstamo hipotecario, amén de la comisión del intermediario financiero que interviene en la operación.

Por otro lado, el mayor riesgo que acarrea la reunificación de deudas viene por el espacio temporal entre que se cancelan los préstamos existentes y se obtiene una hipoteca. Durante ese tiempo se firma un pagaré con vencimiento temporal y garantía sobre la vivienda.

Si transcurrido el plazo marcado no se obtiene la nueva hipoteca, por cualquier motivo, la vivienda pasaría a manos del intermediario financiero contra el que firmamos el pagaré. Por tanto, es muy importante leer con detenimiento todas las cláusulas del contrato puente entre cancelación de préstamos y novación de nueva hipoteca, y asegurarnos que nuestra situación financiera nos garantizará la nueva hipoteca.

Muchos ciudadanos han perdido sus viviendas por fiarse demasiado de los intermediarios financieros y por no leer con detenimiento la letra pequeña de los contratos de reunificación de deudas que firmaban.

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