La reunificación de deudas o de préstamos es una salida interesante para conseguir obtener una cuota mensual más baja y evitar así llegar a fin de mes con la soga al cuello, aún cuando la contrapartida es acabar pagando una mayor cantidad en forma de intereses.
¿Cómo funciona la reunificación de préstamos?
En realidad es una operación muy sencilla. Se trata, simplemente, de colocar todos los préstamos independientes en un único préstamo hipotecario que los cubra a todos. Aquí radica la principal restricción de la reunificación y es que para poder llevarla a cabo es necesario disponer de una vivienda en propiedad para poder utilizarla como aval.
De esta forma préstamos aislados se convierten en un único préstamo hipotecario que, aunque tiene un tipo de interés más bajo, se acaba pagando más ya que el plazo de amortización es mayor. Sin embargo, por esa misma razón la cuota mensual es más baja.
Y esa es la principal ventaja de la reunificación de préstamos o de deudas, que el cliente acaba pagando menos cada mes, con lo que su situación económica, que no financiera, mejora. De esa forma se encuentra en situación de poder seguir realizando su vida con normalidad.
Además, en muchas ocasiones la reunificación permite la obtención de un dinero extra a compensar en el mismo préstamo. Si los préstamos originales no cubren la cuantía de la hipoteca concedida, la diferencia, una vez restada la comisión de la empresa intermediaria, se ofrece al cliente en forma líquida, con lo que de la operación sale con más dinero en su bolsillo.
En definitiva, se trata de una operación financiera que resuelve un problema, pero causa otro, y es el cliente el que debe de decidir si la reunificación de préstamos o de deudas es la solución para sus problemas o el origen de otros nuevos. Está claro que si este tipo de empresas existen es porque hay una demanda para ellas, por lo que muchas personas las consideran una solución.
