Créditos impagados

Parece que la sangría de créditos impagados que estaba afectando al sistema financiero español, en particular, y a la economía en su conjunto se detuvo en el tercer trimestre del año 2010, a juzgar por los informes que se están haciendo públicos en estos primeros días del año 2011.

Concretamente, Intrum Justitia, empresa especializada en el cobro de impagados, determina un descenso del 2% en los créditos impagados en nuestro país durante ese tercer trimestre del año pasado, lo cuál, empieza a dar un poco de luz al final del túnel de la crisis, ya que los impagados son el principal lastre de cualquier economía de mercado.

Sin embargo, el propio informe pone en tela de juicio sus conclusiones, ya que la reducción de créditos impagados se puede haber visto afectada por el descenso en el global de créditos concedidos, es decir, como hay menos créditos en el mercado, lógicamente hay también menos impagados, con lo que proporcionalmente nos encontraríamos en la misma situación que en el segundo trimestre, sin haber experimentado ninguna mejora.

Por otro lado, el informe tiene un claro apunte negativo, como es la recuperación de créditos impagados, es decir, aquellas empresas y particulares morosos que acaban pagando sus deudas, cuyo número se ha reducido en un 39% en este tercer trimestre, lo cuál demuestra que quienes estaban en una mala situación en el segundo trimestre, no sólo no se han recuperado, sino que han empeorado su situación.

Se trata, por tanto, de un informe muy esclarecedor de la situación en la que se encuentra la economía real de nuestro país, ya que los créditos impagados son los que marcan la buena o mala marcha de una economía, partiendo de la base de que nadie quiere tener un crédito impagado.

Habrá que empezar a valorar los datos de este año 2011 en cuanto se empiecen a producir, aunque antes recibiremos el dato del cuarto trimestre que, en principio, y siguiendo la evolución de las cifras macroeconómicas, debería de arrojar una situación algo más esperanzadora que su trimestre anterior.

Unas cifras que ofrecen ligeros síntomas de recuperación, aunque sin una consistencia suficiente como para confiar en la recuperación definitiva.

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