La tasa de morosidad

La tasa de morosidad sigue disparándose al amparo del mantenimiento de la crisis económica y de las elevadas tasas de desempleo, que condenan a muchas familias a tener que dejar de pagar sus préstamos personales y sus créditos hipotecarios para poder comer a diario.

Así, la tasa de morosidad cerró el año 2010 en el 5.81%, cifra que no se alcanzaba desde el año 1995, época de la última gran crisis económica de nuestro país, y 0.74 puntos porcentuales del cierre de la tasa en 2009, lo que muestra bien a las claras la situación en la que nos encontramos.

Y es que el crédito no se puede recuperar de ninguna de las maneras con una tasa de morosidad tan elevada, ya que las entidades financieras, ya lastradas por el excesivo peso del sector inmobiliario en sus balances, no se arriesgarán a nuevas operaciones de crédito con unas tasas en estos niveles.

Por entidades, los bancos sufrieron una tasa de morosidad del 5.82%, las cajas de ahorros un 5.81%, y las entidades financieras crediticias un 9.63%. Sin embargo, hay que destacar que éstas últimas fueron las únicas que experimentaron un descenso en la tasa de morosidad con respecto al año 2009, cuando cerraron en el 10.29%.

Nos encontramos, por tanto, con una situación insostenible a todas luces y que debe de comenzar a enmendarse si queremos iniciar la senda de la recuperación económica en un futuro cercano, ya que el flujo del crédito en condiciones normales se presenta como la única forma viable de que todo vuelva a la normalidad, habida cuenta del sistema económico que organiza nuestras sociedades, y para ello una reducción de la tasa de morosidad es fundamental.

No obstante, es las pescadilla que se muerde la cola, ya que para que la tasa de morosidad se reduzca es necesario que las familias tengan los ingresos necesarios para poder hacer frente a los pagos de sus cuotas, y para que puedan pagar sus cuotas necesitan tener empleo, que sigue siendo el lastre de la economía.

En definitiva, para que la economía termine por recuperarse definitivamente, y el crédito vuelva a fluir, lo esencial es que se recupere el empleo, para que se reduzca la tasa de morosidad.

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