Préstamos ecológicos de Bancaja

Bancaja vuelve a demostrar una vez más que es la única entidad financiera con intereses que van más allá de los meramente económicos y que se preocupa por el entorno social en el que convive, aunque no se trate de su inmediata zona de influencia, como podrían hacer muchas.

A los proyectos sociales por los que la caja es ampliamente conocida ahora ha añadido una nueva modalidad de acción social, una especie de préstamos ecológicos, de forma que Bancaja destinará una parte del dinero obtenido por la concesión de operaciones de renting o por préstamos a través de concesionarios a la reforestación en sudamérica.

De esta forma, la entidad valenciana pretende luchar contra la emisión de CO2 de los vehículos financiados por su entidad, en concreto, contra los primeros 25.000 kilómetros que son, aparentemente, los más perjudiciales para la capa de ozono y luchar, así, de alguna forma, dentro de sus posibilidades, contra el calentamiento global y la situación dramática desde el punto de vista ecológico que está viviendo el mundo.

No hay duda de que siempre estará latente el código moral y ético que permite a una empresa beneficiarse de sus actitudes sociales, ya que no hay duda de que con esta política de acción social Bancaja protagonizará un mayor número de operaciones de préstamo y colaborará en un mayor número de financiaciones a través de los concesionarios de vehículos.

¿Hasta donde es lícito utilizar estas políticas para beneficiarse? Supongo que hasta el punto de que no sea el primer objetivo de la política. Es decir, si se plantea una acción ecológica para conseguir atraer más clientes a través de un mayor volumen de préstamos concedidos, la medida es ilícita. Sin embargo, si se realiza la acción con el principal objetivo de convertir el mundo en un lugar mejor, y la ganancia económica viene por añadido, se trata de una medida plenamente lícita.

Ahora está en cada uno el decidir si le interesa colaborar con el mantenimiento del planeta, para lo cuál es mejor solicitar un préstamo a Bancaja, o no.

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